Yo no pediría volar

por Pablo on enero 23, 2012

Si una noche entrara a mi habitación Campanilla por la rendija de mi ventana y me concediera un deseo, yo no pediría volar, pediría ser inteligente. La inteligencia es lo que más anhelo. Y no ese tipo de inteligencia culta y desarrollada, aunque también me encantaría poder tener más tiempo para asumir más información, si no más bien esa inteligencia picaresca: la “inteligencia veloz”.

Hace un tiempo ya, y creo que demasiado, que llevamos escuchando, oyendo y diciendo que el valor de la comunicación para el usuario (y una gran oportunidad de éxito) hoy en día es “el contenido”. Aquello tiene su lógica, o por lo menos la tiene en los PPTs, dado que antropológicamente y socioculturalmente nos estamos acostumbrando y estamos evolucionando hacia el funcionamiento de las plataformas sociales de intercambio de información entre usuarios y medios, el famoso “compartir”, y la participación social en general. Nada nuevo.

Me sorprende, aunque lo vivo con cierto horror, que todas las marcas y productos llevan luchando por desarrollar contenidos que pudieran vincular a ellos mismos por aquella infame regla de tres (de tres al cuarto más bien): si mi contenido se relaciona a mí, y ese contenido es interesante y los usuarios lo ven y comparten, me verán y me compartirán. Y vengan millones de euros para desarrollar estupideces en las que nuestro producto, marca o mensaje aparezca: ¿de qué hablamos en nuestro perfil de Facebook? ¡necesitamos una temática de la que hablen nuestros usuarios!, etc.

No digo que no, digo que si se hace bien: “puede”.

Deseo, y me quedará pendiente ya para la próxima vida, ser inteligente. Creo que los que no somos inteligentes cogemos elementos “incandescentes” (me refiero a aquellas cosas que de repente están en “voga”) como el social media, hace poco: el viral, el Comunity Manager, etc, y lo queremos aplicar sin terminar de entender, sin saber para qué, por qué o cuándo, sin contemplar qué es lo que va a aportar y, sobretodo, cuáles son sus objetivos: ¿qué queremos conseguir de todo aquello?.

Pediré para la próxima ser de los otros, de los que comprenden que no todo es para todos y que no todo es para siempre. Porque si volvemos a la infame ecuación de hace un ratito en la que las marcas generan un contenido de interés y luego gastan millones en intentar hacer que dicho contenido los usuarios lo relacionen con la marca, me pregunto: ¿No es más fácil convertirnos en un contenido y que se hable de nosotros por lo que somos o por lo que hacemos? Porque en todo esto de la generación de contenido, y en esta absurda carrera, me he llegado a encontrar con marcas que han firmado algunos de los spots o campañas más aberrantes, criticadas y reprochables, las cuales se han apuntado como un éxito el que “aunque sea para mal, se hable de nosotros”. Nos estamos volviendo gilipollas.

¿Un producto puede ser un contenido? desde luego. ¿Un producto puede ser viral? Sí, siempre y cuando detrás haya una intención clara y unos objetivos bien definidos, y por supuesto: muchos cojones para asumir los “riesgos” (entrecomillados porque para mí los riesgos no existen, simplemente existen fases de cambio que superar).

Un día Swatch lanzó una serie de sus relojes inspirados en la zaga de James Bond, Tom Tom lanzó un navegador con las voces de Star Wars y, una cadena de hamburguesas de Francia, Quick ha lanzado una serie de hamburguesas también inspiradas en la (ya extenuante) fricona película de George Lucas. De todos ellos se habló, y mucho. Sus vídeos se viralizaron y los usuarios los conocieron. Me imagino que muchos de ellos también los habrán consumido, y sin embargo no necesitaron crear un contenido para relacionarlo a sus productos, crearon un producto que era un contenido, crearon un producto viral.

Igual es que he estado viendo mucho fútbol últimamente, pero es muy común hablar de la mentalidad del “equipo chico”. Creo que los productos o marcas que ven como un objetivo o un éxito el crear grandes virales o campañas tienen mentalidad de equipo chico, las grandes trabajan para convertirse en grandes virales.

Cuando sea mayor (o creo que hilando este post hablé de “para mi próxima vida”), mejor dicho, en mi próxima vida quiero ser de estos últimos, que aplicando la ley del KISS (keep it simple stupid) ¿para qué crear un contenido y relacionarlo a mi producto? mejor crear un producto que sea un contenido. Mucho mejor. Si un día veo entrar a Campanilla por mi ventana, me haré el dormido y no le voy a pedir poder volar.

Un comentario

Querido DAF:

son preguntas tan sencillas que da miedo hacérselas. La respuesta es tan simple que da más miedo aún.

Me gusta tu blog. Mucho. Aprendo de cosas que no sé. Eso es impagable.

by Malena on 05/02/2012 at 21:05. #

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