El análisis estomacal

por Pablo on marzo 10, 2012

¿Comprendéis lo que hacéis? ¿o soy yo? Me explico. Llevo un tiempo pensando acerca de las rutinas mentales que nos creamos y cómo el trabajo, y lo que conocemos de él, nos hace actuar de forma ¿mecánica? o insustancial. Cumplimos con el briefing y no con la realidad del briefing, haciendo que perdamos aquello que realmente es nuestro gran valor diferencial: nuestra humanidad.

¿Entendéis lo que hacéis? ¿creéis que es verdad? ¿posible? ¿fácil? ¿rápido? ¿incongruente? ¿estático? ¿morboso? ¿se cuenta? ¿se entiende? ¿se resuelve? ¿convive? ¿es temporal? Ninguna de estas preguntas son respondidas por un briefing, ni tan siquiera por una PPT, incluso en muchísimos de los casos, una vez resuelto el encargo estas preguntas siguen siendo irresolubles. Me refiero a si sabéis lo que estáis haciendo cuando lo estáis haciendo, al pensamiento que está por detrás del pensamiento superficial puramente creativo/ejecutivo. “Estoy pensando una campaña para vender un coche a jóvenes estudiantes”, ese es el superficial (no porque esté mal o carente de consistencia, le llamo superficial simplemente porque le ubico en una instancia primaria), pero por encima de ello, más allá del timing, briefing, logotipo, precio y presupuesto (las variables clásicas con las que nos movemos día tras día) existe una corteza mucho más rocosa: ¿quién nos lo ha pedido? ¿por qué? ¿qué pasa en el mundo? ¿qué ha pasado hoy? ¿cuándo se contarán las ideas? ¿cómo? ¿qué nos dice el sentido común? Etc.

No sé si me estoy explicando. Me refiero a que hay veces en las que cuando se nos pide, por ejemplo, una campaña de publicidad simplemente respondemos con una campaña de publicidad (y en la capa superficial del caso sería lo correcto) pero, a veces, por más que esa campaña cumpla con los objetivos del encargo a la perfección, sucede que no llega a buen puerto por muchos otros factores que no se hayan en esa capa superficial y que vuelan por el ambiente como cuando uno ve volar las partículas de polvo a través de la luz de una ventana. Motivos que debieron ser tenidos en cuenta ya que han afectado directamente a nuestro trabajo, y motivos que no están incluidos en los procedimientos establecidos del proceso publicitario/creativo de trabajo, son motivos que tuvimos que haber percatado por nuestra vida, pasado, historia, olfato, gustos, sentido común, educación, desarrollo o mera suerte.

Estoy intentando (y creo que con muy poco éxito) expresar aquí la necesidad que siento muchas veces de sacar la nariz del Word, del Excel, de la PPT, e incluso de las palabras literales que nos grita el cliente al otro lado del teléfono. Quiero decir que “pisemos el balón” y que abramos el campo de juego: que entendamos lo que estamos haciendo. No tiene que ver con la redacción del briefing, tampoco con los problemas de comunicación que tiene nuestro cliente para hacernos comprender lo que necesita (que existe sin ninguna duda y pone en peligro nuestro éxito a cada minuto), tiene más bien mucho más que ver con entender, comprender y ser parte activa del mundo que nos rodea, sí, el pequeño mundo que rodea nuestro campo de acción cotidiano, nuestro trabajo, nuestro proyecto, nuestro briefing.

Elaborad un “análisis estomacal” cada vez que os tengáis que enfrentar a un nuevo desafío. Aplicad todo lo que hayáis aprendido hasta el día de hoy, y no me refiero a lo que os hayan enseñado en el Master en Publicidad, hablo de aquello que os enseñó vuestra madre cuando os decía que “para recibir hay que saber dar”, “que si pierdes el tono, pierdes la razón”, o cuando elegíamos a los niños que queríamos en nuestro equipo antes de jugar un partidillo de fútbol en el colegio. No existe forma alguna de establecer una serie de parámetros o procedimientos para llevar a cabo este análisis , de lo que hablo tiene más que ver con entender el mundo y la vida, es una cuestión de sentido más que de proceso. Leed el briefing, leed el mail del cliente y leed todas las PPTs que tengáis, toda información es poca pero antes, mucho antes, dejad que os guíe vuestro estómago, vuestro sentido común y convertirlo en el más común de vuestros sentidos.

2 comentarios

Cien por cien de acuerdo con darle más peso al sentido común, a la intuición y a las preguntas de fondo antes que a las de forma.

A veces nos perdemos en intentar acertar con la interpretación de lo que creemos que el director de marketing quiere, sin hacer el ejercicio de ir más allá y ver lo que el cliente necesita y lo que se le puede dar.

Reflexión e intuición, sentido común y sensibilidad. Volvamos a lo básico y acertaremos.

by Mònica Llagostera on 13/03/2012 at 12:22. #

Totalmente deacuerdo! Debemos pararnos un momento y pensar qué es lo que el cliente quiere y, sobretodo, necesita.

by BaseKit on 02/05/2012 at 14:32. #

Deja tu comentario... gracias!

Required.

Required. Not published.

If you have one.