De la “A” a la “Z”

por Pablo on mayo 8, 2012

¿En cuántos proyectos habéis estado trabajando? Grandes y pequeños. Me refiero a los briefings y problemas, pero también a los grandes proyectos: las empresas a las que habéis entrado. Los proyectos de vida. ¿En cuántos de ellos os han dado una carpetita muy bonita al entrar en la que se os explican los valores, la misión, la visión y los objetivos? ¿cuántas tienen los valores esmerilados a lo largo de sus largas vitrinas? ¿cuántos son verdaderos?

“De la A a la Z” es una reflexión acerca de la honestidad y de la integridad: actuar como se dice que hay que actuar y hacer lo que se dice que hay que hacer, desde arriba hasta abajo. Os invito a que leáis “Liberando el alma de las empresas” y que luego volváis a leer este post.

Los valores son el espíritu de un proyectos, son su alma. Y un proyecto sin alma es un proyecto zombie, carente de sentido, de personalidad, de rumbo y de inteligencia emocional. Recordad y pensad fríamente en “La noche de los muertos vivientes”, todos aquellos zombies que deambulan por las calles, por el mundo sin sentido, simplemente atraídos por el olor de la carne humana. Sus miradas perdidas y apagadas. Eso es, sin más, un proyecto sin alma. Sin valores.

Así es como nos encontramos todos los días con una empresa (por ejemplo) que tiene un edificio muy bonito, de diseño, y unas tarjetas personales lo más de bonicas, pero que luego no hay de donde rascar porque su alto diseño de vanguardia tarjerístico se contradice con la visión ochentena y apagada de su cúpula directiva (ahora podéis pensar en vuestros jefes). Los “valores”, aquello que todas las empresas de este mundo han tenido que definir algún día en un slide de PowerPoint, y que al no saber lo que poner, han cogido el PPT de la empresa de enfrente y cambiado el logotipo.

Si me lo preguntáis a mí, creo que los valores son mucho más que los objetivos, realmente son el “todo”, son la única razón por la que poder justificar, defender, explicar, decidir cualquier tipo de decisión (grande o pequeña) que concierne a una organización o proyecto ¿cuáles son los valores de lo que estamos haciendo, de lo que queremos hacer, de lo que somos y de lo que queremos ser? Luego, cada decisión, no es más que una amplia y larga respuesta que se va escribiendo en muchos pequeños y grandes capítulos (algunos más amargos y otros más dulces como las gominolas).

He escuchado más de una vez, en alguna que otra empresa en la que he trabajado, que “no podemos traicionar nuestra marca”, y lo entiendo, pero realmente creo que lo que no se puede traicionar de ninguna manera son los valores, más allá de la marca. La marca no es más que el chamizo que nos ha agrupado a todos en esta grandísima tormenta, pero los valores son los materiales con los que construiremos el chalet adosado con piscina climatizada (eso sí, una interior y otra exterior, que de pequeño he visto en las películas los multimillonarios que entraban en el salón de su casa en batín y se daban un baño en una piscina inmensa rodeada de animales disecados de alguna cacería).

Un proyecto sin valores claros y definidos es como un briefing sin objetivos: una pérdida de tiempo.

Literalmente, sé que detrás de la palabra “valores” la gente suele relacionar a conceptos como los derechos humanos, la ética y la moral, pero creo que todos estos valores son transversales a cualquier proyecto, pero existen también los valores de futuro, de felicidad, de satisfacción, de mejora constante, de excelencia, etc, etc que son los que harán a una empresa ser la mejor empresa que pueda llegar a ser o una más que  surca los mares sin rumbo estricto.

Los valores no son de algunos, son de todo.
Los valores no se dicen, se demuestran.
Los valores no existen, se sienten.
Los valores no se buscan, se encuentran.
Los valores no son excusas, son razones.

Muchas gracias.

Deja tu comentario... gracias!

Required.

Required. Not published.

If you have one.