La revolución digital

por Pablo on agosto 8, 2012

No creo que tenga que ver con que acabe de aterrizar de unos días por San Francisco. No creo que el haber visto, tocado y vivido la cuna de lo posible, de lo cambiante, la oportunidad, el riesgo asumido, la inversión ciega, la burbuja de la innovación y del desarrollo tecnológico, la cuna de la revolución digital más pura me haya afectado.

Sé que el mundo nunca jamás volverá a ser igual, no será igual a lo que conocíamos de él ni tampoco será igual la forma en la que nos relacionábamos con él, nuestro papel en esta obra ha cambiado y puede que no tengamos del todo claro nuestro nuevo guión. Esto no va de publicidad o no publicidad, por lo menos hoy no.

Momentos como este a lo largo de la historia de la humanidad no hubo demasiados y creo que la Revolución Industrial fue el punto más parecido o comparable a nuestros días. Hablo de momentos de la historia en los que todo aquello en lo que se sustenta la sociedad (formas de relación y acceso a la información) y la producción (economía y desarrollo) hayan cambiado radicalmente, evolucionado, revolucionado.

Si lo pienso profundamente, creo que ni tan si quiera la Revolución Industrial puede gozar del beneplácito de colocarse a la altura y no por desmerecerla (soy un fanático de la Historia y este fue un período interesantísimo de estudio) ya que cierto es que en el s.XVIII han cambiado los procesos de forma grotesca, los han tecnificado, han instaurado el concepto de la producción en cadena, y se han modificado para siempre los conceptos de producción y gestión y de eficiencia. Tuvo que ser verdaderamente revolucionario, sin duda, pero no ha llegado a cambiar la concepción filosófica del término “negocio” (o Business que suena mejor in english) como sucede hoy en día, la posibilidad de hacer tanto con tan poco, de llegar tan lejos sin casi moverte.

Tras las Revolución Industrial, el que fabricaba coches siguió fabricando coches, eso sí, de forma masiva y manejando nuevos conceptos de producción y rentabilidad. Reemplazó parte de su plantilla por máquinas, comenzó a pensar en masa, en expansión y en mercados. Al llegar a sus fábricas no les daban los “buenos días” las máquinas recubiertas de tornillos y barniz antióxido. Pero (y sé que siendo un poco simplista), ciertamente, no dejaron de vender coches, no dejaron de fabricarlos ni de pensarlos. Se seguía fabricando, distinto, pero se fabricaba.

Hoy en día el concepto del negocio es radicalmente distinto ¿qué fabrica Google? Y no vale que me digáis líneas de código, bueno vale. Os pondré otro ejemplo: ZipCar, una plataforma de car sharing. Han convertido el coche en un servicio ¿y dónde se produce? ¿dónde se almacena? ¿cuál es la cadena de producción? ¿y cuál es la materia prima? Una idea y una tecnología que la hace posible. Este es el verdadero valor de una idea, cuando se convierte en la material prima, en el método y en el todo.

Y al día de hoy mucha gente piensa que todo es un tema pasajero, de moda o efímero. Cree que es un tema tecnológico y en absoluto. La tecnología es crucial porque es la que lo hace posible, pero verdaderamente la clave esta en la mentalidad, en el formateo de las mentes. Mis padres son incapaces de comprender los conceptos de “globalidad”, “virtual”, “plataforma” y “servicio pleno” (ya ni lo intento). Es un cambio radical de concepción, de entendimiento.

La revolución digital tiene más que ver con la cultura que con la economía, con la mente que con el ordenador. No tiene nada que ver con saber programar, ni nada que ver con saber usar el Microsoft Office. Tiene la respuesta en el formateo de la mente, en la integración de los conceptos más básicos de virtual, servicio, plataforma y global, tiene la respuesta en la aceptación al cambio.

Los gobiernos y las sociedades creen que las nuevas generaciones son “animales digitales” porque vienen al mundo con un móvil y un iPad bajo el brazo, pero eso es “el saber usar el Office”. Nada tiene que ver aquello con el poder desarrollar las capacidades y aptitudes para poder participar de forma activa en la “revolución digital” y aprovecharse de ella, conseguir vivir de ella. ¿cuándo comenzaremos ha enseñar en los colegios a pensar en digital? No a usar un ordenador. Ahí está la verdadera clave.

3 comentarios

Grande! cada día creo más que es un tema de cultura, de comportamientos, y algo mucho más importante de lo que parece…y no es posible ni la vuelta atrás, ni el ignorarlo..
San Francisco fue un mini empujón de algo que ya estaba aquí..

by sebas cavanagh on 09/08/2012 at 02:40. #

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by huhu on 07/10/2012 at 20:19. #